
Chistes y Moralejas
Me viene a la memoria el chiste del nómada que se encuentra una lámpara mágica en el desierto, la frota, surge un genio de su interior y le concede tres deseos. El hombre pide ser blanco, estar continuamente rodeado de agua y poder tocar culos femeninos. El genio le convierte en un retrete, con cadena y todo. Esto viene a colación porque leo, confieso que riéndome, en “La Voz de Galicia” que un tipo adquiere vía internet un alargador de pene y le envían una lupa. No contento con ello se dirige a la comisaría más cercana para denunciar el timo, pero finalmente se arrepiente (imagino que los policías aún se están riendo) y la historia la filtra a la prensa, la cual se hace eco para solaz del resto de los españoles.
En primer término no aprecio timo alguno, al fin y al cabo si aplica la visual a la lente verá como, en efecto, su pene aumenta de tamaño; en segundo término no entiendo porque alguien está más preocupado con el tamaño de su verga que en su correcta aplicación. En los mentideros reales se rumorea que le han propuesto para presidente honorífico de Capullos Sin Fronteras, por obvios motivos. Me ofrezco voluntario para enviarle a un precio módico unos prismáticos por si decide devolver a su pene al tamaño original. Hablamos de una herramienta multiusos en realidad, pues también es aplicable para los testículos o las mamas de una supuesta compañera, al fin y al cabo lleva dos pares de lentes… Y es reversible: tanto vale para disminuir como para aumentar su tamaño, simplemente con darle la vuelta a los prismáticos. Es una auténtica ganga, ya digo, y además adjunto unos filtros de colores por si uno se cansa de su tonalidad habitual.
Hay que tener cuidado con lo que se desea, más aún con lo que se pide y, sobre todo, hay que agrandar el cerebro antes que el pene, aunque sean órganos que el hombre a menudo confunde y unifica.
Otro sujeto, Simpson de apellido y por ir dando pistas, intentó asaltar un Toys "Я" Us armado con un sable láser de la guerra de las galaxias (ignoro si verde o azul de jedi o roja de Darth Vader) siendo reducido por la policía con sus porras terráqueas. “No le sirvió de mucho el sable”, manifestó uno de los guardas (tal vez Super Mario Bros, una tortuga ninja o un guerrero Airgam Boy). Lo raro sería lo contrario, pensé yo; aunque nunca hay que menospreciar al reverso tenebroso de la Fuerza.
El cerebro, la vista… Órganos y dones tan minusvalorados en nuestra enferma sociedad que propicia que unos piratas somalíes intenten abordar una fragata de guerra española confundiéndola con un barco pesquero. Los abordadores abordados, como los piratas galos que siempre acaban naufragados tras topar con Asterix y Obelix. Claro que, por otro lado, este episodio tiene la doble lectura de qué clase de buques de guerra tiene nuestra Armada para que un pirata los confunda con un bacaladero. Esta fue, según los mismos mentideros, la queja que elevó el capitán de los asaltadores africanos, conocido de ahí en adelante como Barbarroja. “Querida niña, ya es hora de que sepas que esto no es un muñequiño sino un pene”, le decía el indiano crápula a la “virgen” con que había decidido asentar la cabeza. “No, pene es el de mi primo; eso es un muñequiño”, le respondía ella con cándida sonrisa. Equívocos. Atajos que nos conducen a metas opuestas a las perseguidas. Las apariencias engañan, según dicen.
El capitán del “Costa Concordia” afirma que no abandonó su barco, a su tripulación y a sus pasajeros durante el naufragio del trasatlántico, sino que “se cayó a un bote salvavidas”. Eso sí, acompañado de una ciudadana moldava que quita el hipo y que, curiosamente, esa noche no trabajaba y da fe, en este caso, de la gallardía del Capitán Trinquete. Claro, una vez abordo no era cuestión de regresar al buque que hacía aguas cual Titanic, donde la banda siguió tocando hasta que éste se hundió entre los icebergs arrastrando a Leonardo di Caprio. Quizá sí diera la orden de regresar y sucediera que cayó en una patera de inmigrantes y éstos no le entendieron. Quizá… pero este marino parece más bien emparentado con el capitán del chiste que al disponerse a abandonar a la carrera la nave que se hundía fue detenido por su segundo de abordo: “¡Capitán, no se vaya, que aún hay mujeres y niños abordo!”, a lo que él contestó: “Sí, hombre, para follar estoy yo ahora”.
Pues eso. Que la verdad sólo tiene un camino y, a pesar del dicho, a menudo las cosas sí son lo que aparentan, como las milongas que nos intentan colocar los cientos de imputados por enriquecerse con los dineros públicos, unos porque les gusta “el caviar ruso, del bueno”, otros porque son más partidarios de la compañía de prostitutas “de lujo” (faltaba más) y de cocaína colombiana a cargo de los eres y las nóminas de los desempleados que, al fin y al cabo, son un montón y no iban a tocar a nada. “Sniff, sniff todo por la napia, sniff, sniff, todo por la nariz….”, que cantaba Siniestro Total; unos por echar unos polvos, otros por quítame allá unas pajas… o unos trajes, unas pulseritas o unos cochecitos deportivos. Como Roberto Carlos, ellos también quieren tener un millón de amigos… del alma, o más bien unos amiguitos con millones de euros. Exministros que frecuentan gasolineras a horas intempestivas en compañías cuando menos sospechosas; los hijos de… bueno, de Cháves; las novias del lotero Fabra, que tiene el rostro aún más duro que la estatua autoerigida en su honor en “su” aeropuerto sin aviones… Otros que más que de sangre son de pasta real, unos chorizos reales vamos, perfectos modelos de carteles de Mango… todo lo que puedo y más, o ideales para promocionar carteles de la película “Pagainfantas”. De hecho los mentideros cuentan que la princesa Letizia cuando sus hijos la desobedecen les amenaza con que vendrá Urdangarin, es decir el Tío del Saco. Todo está escrito ya en realidad. Uno hecha un rápido vistazo a nuestros juzgados y se echa a llorar. Los banquillos están plagados de políticos, banqueros, magistrados… Como bien dice mi amigo Santiago, hemos pasado de los indignados a los “indig-NOOS”.
Leo que está a punto de caramelo la fusión entre el Banco de Santander y el BBVA y que ésta, a su vez, absorberá al banco que saldrá de la fusión entre la Bankia de Rodrigo Rato y la Caixa catalana, con lo que el señor Botín será sin duda el hombre más poderoso de España, suponiendo que no lo sea ya. Y que el propio Rodrigo Rato le espetó al ministro Luis De Guindos (máximo exconsejero de Lehman Brothers en España y Portugal, recordemos) que de ser ministro con la que está cayendo ni en broma… ya llegará el momento (de ser presidente del gobierno, es de imaginar). Los grandes bancos son los únicos que han obtenido superávit en 2011 y, paralelamente, les seguimos dando dinero público a fondo perdido, sin que fluyan los créditos a empresas y autónomos. Siguen los recortes en los mismos y ya expoliados cajones. Y ya saben: jubilaciones a los 90 años, aumento de impuestos a las clases medias, flexibilización del despido, disminuciones de los sueldos ya exmileuristas, que nuestra maltrecha economía no está para más dispendios.
Eso sí, el número 3 del citado Banco Santander se prejubila con 54 millones de euros (en efecto: 8.964.000.000 de pesetas, casi 9.000 millones de pelas) que esta música no va con los banqueros y, al pagarlo entre todos, no tocamos a tanto. En realidad, nosotros ya estamos acostumbrados a vivir con lo puesto y, además, hemos “vivido por encima de nuestras posibilidades”, que es lo que nos suelen decir estos banqueros y políticos a los que ganamos mil y poco y tenemos un Opel Corsa (o similar) de 12 años. Piensen cuántas buenas cosas podrá hacer este eficiente y venerable ancianito con 54 millones de leuros y no nosotros, que no somos más que unos miserables piltrafillas. Quizá ese dinero que emana de un fondo supuestamente originado para sanear la banca y que se dinamizara la economía diese para conceder algún que otro crédito a los llamados “emprendedores”, pero…. ¡qué tonterías digo!
En un solo día, las aguas del mar engulleron a la otrora orgullosa Atlántida. El fin del mundo anunciado por los mayas se aproxima, nos aseguran, pero nuestro mundo no se podría hundir como el de los atlantes en el agua, porque con tanta mierda flotaría. El nuestro más bien se hundirá en la sima horadada por toda esta caterva de chorizos económicos. De hecho siempre sospeché que Stephen Hawking descubrió los agujeros negros leyendo las páginas color salmón de economía de los periódicos y no observando el cosmos como nos ha hecho creer el muy ladino. Pero si finalmente, como pronostican algunos, llegaran seres extraterrestres, los sancionarían por exceso de velocidad, por estacionamiento indebido en zona azul (que las arcas municipales están muy necesitadas tras tanta zanjita y tanto “Olimpiatus interruptus”) y, al menor descuido, unos cuantos de nuestros ilustres imputados les “levantarían” la nave, al mando del capitán del Costa Concordia y su maciza moldava… Bueno, así se expandiría la música de Los Chichos y de Camela allende nuestra galaxia… y los trajes de El Corte Mangui…
Triste, lo que se dice triste, es que muriera la mona Chita a los ochenta años de edad. Encontró un atajo entre los árboles y el cielo, y ahora se desliza de liana en liana con Tarzán por su paraíso verde al grito de “ankawa Chita, ankawa”. Yo prefiero no dar mucho la lata y no ocupar mucho espacio, así que me inclino porque me incineren y esparzan mis cenizas en la playa de Monsul o en alguna de las calas del Cabo de Gata que tanto amé o, si ello no fuera posible, que me entierren como en la canción de Extremoduro: con la picha por fuera para que se la coma un ratón. Sin tumba ni cajón, como en la canción de El Cromosoma, así el resto de mi cuerpo servirá de abono para que broten unas flores que algo darán de aroma.
No hay que rasgarse las vestiduras ni arrancarse los mechones de pelo. En definitiva nacimos desnudos, así que hasta la camisa y el pantalón que vestimos son ganancia, como cantaba Facundo Cabral. Lo cierto es que desconocía yo que Francisco Camps fuera seguidor del cantautor argentino y, aún menos, que se tomara sus letras tan en serio. Mientras, una denuncia de estos imputados/enfangados en la trama Gürtel es la que ha sentado en el banquillo de los acusados al juez Baltasar Garzón, quien quizá incurriera en defecto de forma al ordenar escuchas a estos abogados que, en cualquier caso, parece más que evidente dejaban el dinero negro más blanco que el borreguito de Norit. Como leí recientemente, “vivimos en un mundo en el que los más ricos son quienes hablan de austeridad, la monarquía es la que habla de justicia y la iglesia es la que habla de sexualidad, mientras el resto está en silencio”… Y esto no es ningún chiste.
Jose Manuel Iglesias Cervantes
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada