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Escalas
“Desconozco tus escalas / por tanto eres muy dueña / de ir por ahí diciendo que la tengo muy pequeña. / No está su tamaño / en honor a la verdad / fuera de la Ley de la Relatividad. / Y aunque en rigor no es mejor / por ser mayor o menor, / francamente es un burdo rumor”, cantaba Javier Krahe con Joaquín Sabina en La Mandrágora. Y cierto es que todo es relativo y no conviene descontextualizar las cosas. Así pues, la campaña “Más por menos” comparando el precio del billete de metro de Madrid con el de otras capitales ha generado variadas, y atinadas, críticas y pintadas con los salarios mínimos que se cobran en España y en los países indicados en dicha campaña.
No es de recibo que las autoridades pretendan vendernos no ya una moto sino todo un tren de mercancías al comparar, tan ventajosa y ventajistamente, el precio del billete sencillo (1,50 euros) del metro madrileño con el de París (1,70 euros), Nueva York (1,83 euros), Estocolmo (2,20 euros), Berlín (2,30 euros), Ámsterdam (2,60 euros), Oslo (3,61 euros) y Londres (4,64 euros), silenciando al mismo tiempo las evidentes desigualdades en los salarios mínimos interprofesionales entre un español y un francés, un noruego o un inglés, todo ello sin que queramos entrar en el no menos hiriente por evidente tema de la escandalosa diferencia en la tasa de desempleo entre los citados países.
El sueldo mínimo interprofesional es un patrón de medida que comenzó a aplicarse en Australia y Nueva Zelanda en el siglo XIX, y que fija la remuneración básica establecida legalmente que un empresario debe pagar a sus empleados por su trabajo. En España se ha congelado para 2012 en 641,40 euros, mientras que en Francia es de 1.321 euros; en Holanda es de 1.357 euros; en Bélgica, 1.336 euros; en Gran Bretaña, 1.148 euros; en Suecia, 2.000 euros, y en EEUU es de 1.500 euros. El salario mínimo interprofesional en España es el tercero más bajo de toda la Unión Europea, sólo seguido por Portugal (497 euros) y Polonia (334), según la Eurostat (Oficina Estadística Comunitaria) pese a lo cual los empresarios españoles siguen poniendo el grito en el cielo, solicitando mayor “flexibilidad” laboral y salarial.
No voy a compararme con los de arriba, puesto que es una perdida irremisible de tiempo a tenor de lo visto. Sin embargo y aún a riesgo de ser pesado, repetiré la pregunta que llevo planteando largos meses al vacío: ¿Por qué el sueldo mínimo de un español es de 641,40 euros si España aún no ha sido rescatada, mientras que el de un griego es de 739,56 euros (Grecia ha sido 2 veces rescatada ya) o el de un irlandés alcanza los 1.462 euros, siendo Irlanda una nación también ya intervenida?
Las Españas, que decíamos antaño, se encuentran junto con Grecia y Rumania entre los países con mayor porcentaje de pobres de Europa, aunque dichos pobres tengan trabajos, debido a la temporalidad de los mismos, en torno a un 25%, el segundo más alto en este caso tras Polonia. El riesgo actual de pobreza en España, según dicho informe, es del 20,7% frente al 16,4% de media en la Unión Europea, y el 20% de los trabajadores con mayores ingresos gana seis veces más que el 20% de aquellos con los salarios más bajos, lo que nos sitúa sospechosamente cerca de las repúblicas bananeras. La prima de riesgo española ronda pertinazmente con los 350 puntos (claro que la italiana se ha montado un chalecito en la franja de los 500 con los que ya fueron intervenidos Grecia, Irlanda o Portugal). España alcanzó la bochornosa suma de 4.422.359 desempleados en el mes de diciembre de 2011 pese a las contrataciones de Navidad, con una deprimente media de 1.000 empleos perdidos al día, lo que arroja un balance de 2,46 afiliados a la Seguridad Social por cada pensionista. Un desempleo que se ceba en los jóvenes, que no encuentran un trabajo acorde con su formación y mucho menos convenientemente remunerado, y con los mayores de 45 años, que son los primeros de los que se desprenden las empresas cuando tienen problemas, pese a su contrastada experiencia, madurez, seriedad o responsabilidad. Salta a la vista, pues, que en 2012 figuramos en todos los pódiums negativos. 2012 el año del dragón, según el horóscopo chino, el nuevo imperio.
A nivel internacional, yo destacaría un fenomenal artículo de Ignacio Sotelo en el periódico El País, en el que podemos leer que la eurozona necesita préstamos por 444.000 millones de euros para el primer cuatrimestre de 2012, siendo Italia el mayor deudor con 386.000 millones de euros, seguido de Francia con 378.000 millones de euros, Alemania con 257.000 millones y España con 175.000 millones.
Prosigue Ignacio Sotelo recordando que Barack Obama ha urgido a la UE a solventar dicha deuda ante el estupor europeo: “Indigna que el aviso provenga de un país (EE.UU.) con una deuda que alcanza casi el 10% del Producto Interior Bruto americano, superando a la deuda europea en un 15% (…) Un país con una infraestructuras decrépitas, unos servicios públicos de calidad ínfima y política social muy deficiente, una buena parte de los americanos siguen demandando menos Estado y sobre todo menos impuestos. Mientras Europa procura salir de la crisis reduciendo drásticamente la deuda, América pretende continuar viviendo de sus acreedores ¿Cómo se explica entonces que los mercados acosen a Europa y toleren que EE.UU., con un endeudamiento superior siga viviendo del préstamo externo? Algo influirá que las agencias de evaluación de riesgo sean todas americanas, pero indudablemente decisivo es el papel del dólar como moneda de reserva (…) El comercio internacional se maneja en dólares (…) Una inflación controlada rebaja la deuda con el descenso continuo del valor del dólar. La prioridad pues para Estados Unidos es mantener el dólar como divisa de reserva, algo que a medio plazo cuestiona el euro. Desde su comienzo, los economistas americanos han insistido en que era inviable una moneda común para países con productividades tan dispares. Pero el euro no sólo parecía funcionar, aportando a la eurozona un lustro de estabilidad y crecimiento, sino que mejoraba de continuo su valor respecto al dólar, a la vez que crecían las reservas que se hacían en euros (…) La actual crisis mundial, originada en Estados Unidos, abre la posibilidad de que cambien las tornas. Si el euro desapareciese, no sólo se habría eliminado al principal contrincante del dólar, sino que los poseedores de esta moneda podrían comprar Europa a precio de saldo”.
Mientras tanto, en España, el Tribunal Supremo actúa contra José Blanco, ex ministro de Fomento, por presunta aceptación de un soborno del empresario Jorge Dorribo en una gasolinera; Iñaki Urdangarin, exjugador de la Selección Nacional de balonmano y yerno del rey Juan Carlos I, ha sido imputado por fraude a la Administración, malversación de caudales públicos, fuga de capitales a paraísos fiscales, falsedad documental y prevaricación… nada más y nada menos; al expresidente de la Generalitat de Valencia, Francisco Camps, y al expresidente del Partido Popular valenciano, Ricardo Costa, se les está procesando formalmente por cohecho indebido con la llamada trama Gürtel ante un jurado popular, mientras el Gobierno central debe avalar a la citada Generalitat para pagar una deuda de 123 millones de euros con el Deutsche Bank mientras planea la sombra del caso EMARSA en el agujero de 17 millones de euros de la empresa pública valenciana; y el multipremiado en la lotería presidente del Partido Popular de Castellón, Carlos Fabra, campa por sus fueros tras haber inaugurado el famoso aeropuerto sin aviones, de autoerigirse en el mismo una estatua que haría palidecer al propio Coloso de Rodas, o de haber colocado a dedo a su actual novia, Esther Pallardó, como vicepresidenta de la Diputación de Castellón, con la consiguiente asignación de un millonario sueldo público: 54.000 euros anuales.
El Ministro de Economía, Luis de Guindos Jurado (exconsejero asesor para Europa de Lehman Brothers y miembro del Consejo de Administración de Endesa) manifestó al diario El Mundo tras el anuncio de dicha congelación y otros severos recortes que “si no hubiéramos aprobado estas medidas nos las habrían impuesto otros”, lo que antes desde su bancada había sido esgrimido en medio de gran alboroto repetidas ocasiones contra el anterior ejecutivo como argumento de que nuestro país estaba siendo intervenido y había perdido su soberanía. La subida del IRPF, una de estas medidas, ha situado a España como el tercer país europeo (otra “medallita” en el pódium) con el tipo máximo de IRPF más alto, sólo superado por Suecia y Bélgica y muy por encima de Gran Bretaña, Alemania y Francia, no digamos nada ya de Italia, Grecia, Irlanda o Portugal. Dicha subida, además, nos costará 222 euros de media a cada uno en nuestras respectivas declaraciones de Renta, amén de que imposibilita a los jubilados mantener su poder adquisitivo a pesar de haber subido las pensiones un escuálido 1%.
Recortes… Las rentas del gran capital son inmunes a estos recortes, que sólo gravan a las clases medias y a los más desfavorecidos. Y el verdadero ajuste llegará en marzo, pero como rezaba una pancarta que leí el pasado año: “No podemos ajustarnos el cinturón mientras nos bajamos los pantalones”. Recortes… las enseñanzas de John Maynard Keynes siguen más vigentes que nunca: “La expansión, no la recesión, es el momento idóneo para la austeridad fiscal”, recortar el gasto público cuando la economía está deprimida deprime la economía aún más. Si los trabajadores no disponen de capital para gastar, el comercio también se hunde. La historia se repite y nos encaminamos a la gran depresión.
“Desconozco tus escalas /por tanto eres muy dueña / de ir por ahí diciendo que la tengo muy pequeña. / No está su tamaño en honor a la verdad / fuera de la Ley de la Relatividad. / Y aunque en rigor no es mejor / por ser mayor o menor, / francamente es un burdo rumor”, decía la canción. Los expertos en coaching afirman que el mayor grado de satisfacción e insatisfacción de los empleados es el jefe directo. Si ello es cierto y España es una empresa que deba medirse por su eficacia, el grado de satisfacción de los ciudadanos españoles con los políticos que dicen representarnos es cercano al cero. Y esto no es ni un cero relativo ni un burdo rumor.
Jose Manuel Iglesias Cervantes
Como pasa el tiempo, creo que es en Villaviciosa de Odón donde jugamos el trofeo Hércules que ganamos a los penaltis.
ResponderSuprimirYo soy el portero jajajaja que pintas y que jovencitos todos
Me suena la cara de varios , si no recuerdo mal , agachado a la izquierda Valentin , ibamos juntos a los trinitarios ... , ¡ que recuerdos !
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